¿De qué está lleno el vacío?

Nacemos desprovistos/as de lo que necesitamos para sobrevivir a diferencia de los animales. No tenemos una piel demasiado gruesa (debemos abrigarnos con ropa para resguardarnos del frío), no sabemos comer si no nos alimentan nuestros padres y madres, tienen que limpiarnos cuando expulsamos los excrementos… Necesitamos ser cuidados/das durante la enfermedad… Y eso durante los primeros años de nuestra vida. Posteriormente, aunque ya sabemos comer y abrigarnos solos, e incluso cuidar de nuestra higiene, no podemos asumir nuestra propia manutención hasta mínimo los 16 años (edad legal para trabajar). En el caso de cursar estudios superiores, puede alargarse unos años más.

Sin embargo, sí poseemos los recursos necesarios para poder ir superando los baches que nos depare la vida. A lo largo de la vida vamos adquiriendo experiencias que nos ayudan a desarrollar competencias y conocimientos para conseguir seguir adelante pase lo que pase.

A menudo, no somos conscientes de ello, puesto que nadie nos enseña a mirar en nuestro interior. Más bien al contrario, lo que se nos enseña es a buscar fuera, a poseer objetos, a tener la mirada hacia el exterior, a no cuestionarnos a nosotr@s mism@s…

Vamos cargando la mochila, muchas veces de cosas innecesarias, pero también de aquello que necesitamos. El problema es que no siempre recordamos que llevamos la mochila a cuestas, y una mirada exterior puede recordárnoslo.

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Anna Llenas ha creado un nuevo cuento ilustrado que será otro éxito seguro: Vacío (El buit).

Anna Llenas es ilustradora y arte-terapeuta. Aunque trabajó como diseñadora gráfica y directora de arte en publicidad muchos años, su gran creatividad y sus inquietudes personales la llevaron al mundo de la ilustración y del acompañamiento a personas. Sus cuentos ilustrados enseñan de manera muy pedagógica formas de abordar temas como la gestión de las emociones, tanto para infancia como adultez. Escribí un post hace tiempo que hablaba de las emociones y dos de sus obras. 

Vacío, es una vez más un cuento tanto para niños y niñas como para adultos/as. Este cuento ilustrado nos habla esta vez de la resiliencia, o cómo superar los momentos difíciles y en concreto las pérdidas; nos recuerda que a menudo, la respuesta la tenemos en nuestro interior. Escuchando lo que nos pasa, y cuidándonos y queriéndonos.

Realmente la sensación de vacío, es eso, una sensación. Estamos llen@s de experiencia, recursos, capacidades, competencias, a la vez que de amor recibido y apoyo, que nos permiten avanzar, cambiar, mejorar, aceptar… Sólo nos falta mirarlas e identificarlas para usarlas a nuestro favor, aceptando lo que venga.


Foto de Pexels.

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